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En otra anterior
ocasión te dije que era un poco
irresponsable por mi parte hablar de un
tema en tan poco espacio. Pues bien aquí
me ocurre lo mismo otra vez. Intentar
presentarte el “discernimiento
vocacional” brevemente es algo
imposible. Pero lo intentaré, al menos
las ideas principales y lo que más
tienes que recordar. Aunque ya te
informo que en esta misma página Web
vocacional tienes todo un amplio
apartado dedicado a ello. Allí podrás
afrontar este tema muy detallado y
orientado a que te sirva para hacer tu
propio autodiscernimiento vocacional.
Pero por el momento veamos aquí y ahora
lo más esencial de mismo.
Te recuerdo, como
veíamos en el panel anterior, que el
cristiano que busca su vocación tiene
preguntarle al Señor: ¿Qué quieres que
haga con y en mi vida? ¿Cuál es mi
vocación? ¿Dónde podré servirte a Ti y a
los demás más y mejor? Pues bien existen
unos medios de búsqueda y
discernimiento (que significa
distinguir y decidir con acierto) para
encontrar las respuestas adecuadas.
Pero, ¡ojo!: No existen “formulas, ni
recetas” exactas y mágicas para ello, al
final todo se resumen en una cuestión de
amor, generosidad y confianza en Dios.
Pero a título orientativo podemos ver
unas sugerencias.
- La oración, que nos lleva a un
encuentro con Dios. Sólo
desde y en la oración podrás descubrir
lo que Dios quiere de ti. No te
preocupes mucho sobre cómo orar, lo
importante es que ores, que dediques un
poco de tu tiempo al Señor, en silencio
y con amor. Preguntándole y
escuchándole. Ah!, también tienes en
esta página Web
vocacional un amplio apartado dedicado a
la oración.
- Querer responder a las necesidades del
hombre y la Iglesia de hoy. En
cada época de la historia Dios llama a
hombres y a mujeres para que desde su
opción cristiana y vocacional
contribuyan a mejorar la vida de las
personas. Por eso tienes que descubrir
cual puede ser tu aportación a las
necesidades que tiene la sociedad y la
Iglesia de hoy.
- Pensar más en dar que en recibir
de los demás: Generosidad.
Jesús entregó su vida generosamente, no
se conformó con lo mínimo. Así que
nosotros estamos también invitados a ser
generosos con la nuestra. Por lo tanto
cuando pienses en una posible vocación
hazlo buscando en cuál tú puedes darte
más y aportar más a los demás, y no en
cuál estarás más cómodo y tranquilo. Se
generoso y no olvides que Dios promete
el “ciento por uno”.
- Poder y
querer vivir como... una de las
vocaciones particulares (Matrimonio,
Sacerdocio, Laico Consagrado y
Religioso.) pues si se quiere pero no se
puede es señal que esa no es tú
vocación. Me explico. Una cosa es querer
ser generoso y entregado en una
determinada vocación. Pero siempre que
no te provoque una inestabilidad y
problemática, y ni te quite un
equilibrio y una serenidad. Por ejemplo.
Tu quieres entregarte como sacerdote,
religioso o laico consagrado, pero el
hecho de no compartir tu vida con una
mujer ni formar tu propia familia crea
en ti un desasosiego vital importante,
pues bien, eso es signo que Dios no te
llama a ello, te quiere para que sea un
fenomenal esposo y padre. Y al igual
podría ocurrir si te planteas casarte y
formar tu propia familia, y eso hace que
te sientas como “limitado y reducido” en
tu capacidad de amar a todos, pues bien,
tal vez Dios te este llamando a una
vocación de amor y entrega más
universal. O sea, para saber cuál es tu
vocación tienes que “querer y poder”
vivir sus propias características con un
cierto equilibrio y serenidad personal.
- Ser sincero
y valiente con uno mismo y con
Jesús, pues no te podrás engañar. Yo
creo que en la vida una de las cosas más
importantes es la honestidad y la
sinceridad. Haz lo que quieras pero, por
favor, no te engañes, pues al final
tendrás que encontrarte contigo mismo. Y
si esto vale para ti, mucho más vale en
tu relación con Dios. Una cosa es que Él
siempre respetará tu decisión y te amará
incondicionalmente, pero otra casa es
que intentes engañarlo, y hacer que te
“diga lo que tu quieres escuchar” y no
lo que “te quiera decir de verdad”.
Quiero recordarte que Dios te ha dado
muchos valores y dones, eres su hijo
querido, así que ánimo en tu búsqueda y
decisión. Estoy seguro que puedes
lograrlo.
- Y finalmente, lo
principal: Confiar en Dios,
es decir, no creer que por nosotros
solos lo podemos conseguir y muchos
menos mantenernos fieles hasta el final.
Tu ten confianza en Él. Pon sinceramente
todo lo que puedas de tu parte, aunque
creas y sepas que tus fuerzas son
limitadas, las mías también, y las de
todos. El perfecto aún no ha nacido,
solo es Dios, y por gracia la Virgen
María. Así que confía en Dios, y déjalo
en las manos de Dios. Él te dará las
fuerzas para vivir y ser fiel a tu
propia vocación, a la que Él te llama.
Para terminar este
panel, solo decirte que todas esta
sugerencias están unidas,
interrelacionadas e interdependientes.
Todas ellas en su conjunto te ayudarán a
encontrar tu propia vocación.
Reflexión y
diálogo:
¿Cómo es tu
experiencia de
oración?
¿Qué necesidades
detectas en la
sociedad y en la
Iglesia?
¿Hasta dónde llega
tu “generosidad”?
¿Qué vocación crees
que podrías vivir?
En tu camino de
búsqueda y
discernimiento:
¿Eres valiente y
sincero contigo
mismo?
¿Cuentas con Dios o
sólo con tus
fuerzas?
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